MITOS DE LA TECNOLOGÍA JURÍDICA

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La tecnología, artífice de la transformación jurídica

Hay muchos mitos y desinformación sobre la tecnología jurídica que pueden hacer que los despachos de abogados retrasen decisiones importantes en cuanto a la selección de proveedores o la actualización de sus sistemas. A continuación, vamos a analizar algunos de los mitos más comunes sobre la tecnología jurídica -desde los robots que sustituyen a los abogados hasta la automatización de procesos, la importancia de la seguridad de los datos y la integración de la tecnología jurídica- y a compartir algunos consejos prácticos que puedes utilizar en tu despacho.

 

Mito nº 1: La inteligencia artificial (IA) sustituirá a los abogados

La IA está avanzando rápidamente como foco principal de innovación y exploración, pero su aplicación práctica en la mayoría de los flujos de trabajo dentro de un bufete de abogados reside actualmente en la automatización de tareas, con el objetivo de simplificar, agilizar y optimizar los procesos asociados a abogados, jueces y notarios, entre otros profesionales vinculados con el sector jurídico, no en la sustitución de los profesionales. Exprimir al máximo la eficiencia de los recursos, de modo que se puedan aumentar ingresos al mismo ritmo que se reducen los costes.

A medida que esta tecnología siga avanzando, veremos cómo la IA se convertirá en un asesor de confianza para los profesionales del derecho, proporcionando información en tiempo real, reconocimiento de patrones y clasificación de datos, lo que en última instancia permitirá a sus empleados tomar más decisiones respaldadas por métricas e interpretadas de forma coherente con mayor rapidez.

Consejo: En la actualidad, el 90% de los despachos reconocen que deben evolucionar y modernizar su negocio. Ante este escenario, la IA se erige cada vez más como un pilar fundamental. La IA permite tomar decisiones informadas que redundan en el interés de los clientes y en el suyo propio. Es aconsejable la automatización de los procesos que ahorran tiempo y que no sacrifican la experiencia del cliente ni el control de las decisiones a nivel humano.

 

Mito nº 2: Toda la seguridad de los datos es igual

Este es un error común sobre la tecnología en la nube en general, y en nuestro sector en particular. Debemos recordar siempre que los datos de un bufete de abogados son su activo más valioso y, como tal, deben protegerse y asegurarse con medidas y protocolos acordes con su valor e importancia. Aspectos como la privacidad, la protección, el control de acceso, la capacidad de recuperación y la alta disponibilidad son los pilares fundamentales de la seguridad de los datos.

Como incubadora de empresas legaltech, es importante reiterar a aquellas empresas incubadas la importancia de que los equipos construyan y diseñen con una mentalidad que dé prioridad a la seguridad. Es importante identificar cómo vamos a proteger los datos que hay detrás de cada proyecto en desarrollo, asegurándonos de que los que necesitan acceso siempre lo tendrán y los que no, no deberían tenerlo nunca. Todos hemos visto a proveedores de tecnología sin experiencia migrar a la nube los mismos paquetes que existían en un escritorio, utilizando como mecanismo de seguridad la confianza en las buenas intenciones. Obviamente, eso no acabará bien y no es una plataforma válida para contener un activo tan valioso como los datos y el sustento de un negocio.

Consejo: A la hora de evaluar a los proveedores de tecnología jurídica, como mínimo, debería preguntar siempre por:

  • Normas de acceso físico: ¿Dónde están mis datos y quién puede acceder al «servidor»?
  • Protocolos de acceso lógico: ¿Quién tiene acceso para conectarse y leer sus datos, ¿cuándo y por qué?
  • Despliegues de alta disponibilidad: ¿Están las protecciones siempre operativas?
  • Retención de copias de seguridad: ¿Cómo recupero los datos en caso de desastre y aseguro que están disponibles para quienes los necesitan?

 

Mito 3: Cuantas más integraciones haya, mejor será la tecnología jurídica

El espacio de la tecnología legal está activo con la consolidación y la adquisición, todo enfocado a ofrecer una tecnología más completa. Aunque es emocionante tener acceso a nuevas funciones, puede que no siempre se presente el flujo de trabajo más fluido que esperábamos. Hay una diferencia considerable entre una interfaz y una integración de dos sistemas.

A través de una interfaz, es fácil y rápido permitir a los usuarios iniciar procesos de trabajo desde otros sistemas, incluso dentro de la misma familia de software. Por lo general, esta es la forma más sencilla de integrar un producto recién adquirido con un paquete software existente. Los usuarios pueden iniciar las tareas «complementario» desde un mismo lugar o dispositivo, a veces sin tener que volver a iniciar sesión, ni introducir datos en el otro sistema para ejecutar las tareas. El aspecto de los dos sistemas rara vez es el mismo, pero los datos nunca se mantienen en un único modelo o resultado. Las interfaces no son más que atajos entre aplicaciones de software que, de otro modo, estarían separadas. En el mundo jurídico, un gran ejemplo de esto es cómo muchos sistemas de admisión interactúan con los sistemas de gestión de casos, enviando copias de los registros de un lado a otro, cada uno gestionando los suyos.

Por otro lado, una estrategia de integración permite agregar dos o más procedimientos individuales a los procesos de trabajo de los sistemas principales, en el momento en que son útiles para el usuario, sin tener que abandonar el sistema principal.

Consejo: Para comprobar si los sistemas están totalmente integrados, haz preguntas sobre los inicios de sesión de los usuarios y la concurrencia de datos. ¿Tengo que tener un nombre de usuario y una contraseña diferentes en el otro sistema? Si cambio el nombre del archivo en uno, ¿se actualiza en el otro?

Cuando se trata de dirigir un bufete de abogados, la IA, la seguridad de los datos y las integraciones no suelen ser lo más importante. Sin embargo, a la hora de considerar nuevos sistemas, los mitos persistentes sobre ellos pueden hacer que la decisión de seguir adelante o no sea desalentadora. No tiene por qué serlo. Con un conocimiento básico de cómo funcionan y no funcionan estas tecnologías y las preguntas correctas que debe hacer a sus proveedores de tecnología, verá que el cambio es menos aterrador de lo que los mitos hacen parecer.

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